ANALIZAR LA PRÁCTICA DEL CUERPO DE MEDIADORES DE SAN LUIS

Es el objetivo de la capacitación brindada por el Dr. Damián D’Alessio en el marco de la Clínica de casos de Mediación.

Tal como estaba previsto, en el día de hoy comenzó la Capacitación “Diseño reflexivo en la práctica de la Mediación”, consistente en una clínica de casos de carácter obligatorio para la renovación de la matrícula de Mediador.

La actividad inició a las 9:00hs, con las palabras de bienvenida de la Coordinadora General de los Centros de Mediación de la Provincia –Dra. Mónica Corvalán-, quién expresó su agradecimiento por la presencia no sólo de mediadores sino también de Magistrados y Funcionarios, quienes fueron invitados especialmente a la primera parte del taller para hacer un análisis conjunto de la aplicación de la mediación judicial, teniendo en cuenta que son ellos los encargados de derivar las causas factibles de ser mediadas.

A su vez, se refirió a la trayectoria del capacitador, el Dr. Damián D’Alessio, actual Vicepresidente de la Fundación Libra que es “pionera en la implementación de la mediación en nuestro país”, a través del asesoramiento y la enseñanza de técnicas de conciliación y negociación.

Luego, el Dr. D’Alessio presentó los objetivos de la capacitación, explicando por qué resulta necesario reflexionar sobre la labor de los mediadores “El tema de nuestro contexto es el de la resolución de conflictos. Cada uno de nosotros arrancamos en un contexto de conflictividad social. El primer paso de la práctica reflexiva es estudiar cómo percibe, cómo vivencia cada uno el conflicto. Lo que vamos a hacer es analizar la práctica, los miedos, las preocupaciones del Cuerpo de Mediadores de San Luis”. A su vez, se refirió a la importancia del trabajo mancomunado entre los centros de mediación y los juzgados “La mediación no es una moda, una vez instalada es sumamente útil y necesita del apoyo de los jueces, porque hablamos de acceso a justicia en un centro de mediación perteneciente al Poder Judicial”.

Asimismo aseguró que en reiteradas ocasiones las personas no saben cómo formular su reclamo o no tienen delimitado cuál es el objeto de éste, motivo por el cual surgen las disputas. “Es en ese momento dónde debe entrar en juego la mediación, ya que allí puede incluso evitar un juicio. Lo que no significa que el juicio esté mal, pero la mediación permite descomprimir el trabajo de los juzgados”.

Paralelamente, puso de manifiesto que el fin de la mediación es hacer entender a las partes que son, al mismo tiempo, dueñas del problema y de la solución y que el rol del mediador es ayudarles a reflexionar, a trabajar en la forma en que se hacen los reclamos, y a negociar las disputas para que puedan arribar a un justo acuerdo.

Con el fin de conocer más detalles acerca de la capacitación brindada a los mediadores de nuestra provincia, y cómo es la práctica de la mediación a nivel nacional, la Oficina de Prensa dialogó con este destacado especialista en la materia.

¿Cuál es la modalidad de este tipo de talleres?

Los talleres los hacemos con la finalidad de que los propios mediadores se den cuenta y reflexionen sobre su propia práctica. Los profesionales de la mediación tienen que ser conscientes de todas las técnicas, las herramientas, las estrategias que ponen en juego en el conflicto entre una o varias personas. Por ello es necesario de que “cada tanto” se revisen y se ajusten esas prácticas. Además, el mediador es una persona que está atendiendo constantemente en situación de conflicto, entonces esto sirve también a modo de catarsis, para que pueda contar cuál es su problema, cuál es su dificultad, y cómo prever algunas cuestiones. Y todo esto para mejorar la calidad en la conducción del proceso de mediación y la calidad del servicio. A nivel nacional, esto comenzó a inicios de los ‘90, Argentina ha crecido muchísimo, ha “exportado” profesionales de mediación a distintos países de América Latina para formar y capacitar mediadores en centros comunitarios, judiciales, municipales.

¿Cuáles son los casos que más se tratan en mediación?

Estadísticamente, en todo el mundo, los temas de conflictividad familiar son los más tratados en mediación; también las cuestiones relativas a las organizaciones, a las empresas. En lo comercial también. Aunque aquí en Argentina la mediación es un gigante dormido en ese aspecto, pero en otros países es moneda corriente, de hecho prácticamente nadie va a litigio por temas comerciales.

¿Y en cuanto a la mediación penal?

El tema penal, es un tema al que hay que sacarle muchos tabúes, si abordamos la cuestión de la mediación pensando en las categorías penales, se termina el sistema porque estamos hablando de delito, de antijuricidad, de tipicidad. Y a los delitos, o a determinados tipos de delitos, los mediadores los vemos como daños que las personas se hacen unas a otras. Y en todo daño hay una víctima y un ofensor. Y uno tiene que ver qué fue lo que pasó. Y hay fiscales, jueces, defensores que están proclives a trabajar en conjunto, que se dan cuenta que el sistema formal no siempre es la alternativa.

¿Es cierto que la mediación es más solicitada en poblaciones pequeñas qué en las grandes ciudades?

Es así, primero por una cuestión de cercanía. “Somos pocos y nos conocemos mucho”, esto juega a favor de la mediación. En los lugares chicos se puede hablar, dialogar, y en varias ocasiones más que de resolver conflictos se trata de prevenirlos, porque te ves todos los días, entonces hay un compromiso de la comunidad en ser más pacífica, en promover un tejido social más sano. En los grandes centros estamos un poco más alienados, hay otro ritmo de trabajo, y hay otros aspectos que en cierta forma impiden prestar mayor atención y dedicarle tiempo a una conversación, que para mí es crucial, ya que la mediación es una conversación crucial en la que las personas tienen que decidir qué es lo que quieren hacer. Muchas veces en un centro de mediación la gente se informa, se saca determinados supuestos, fantasmas que tenía, y quizá se termina dando cuenta que eso no tiene sentido, que pudo ser un error de apreciación, a lo mejor obtiene un pedido de disculpa y eso es todo lo que quería.

Finalmente, ¿Se puede decir qué es notable la aplicación de la mediación a lo largo del tiempo?

Sí. La mediación no decrece, al contrario, es un método que cada vez se va incrementando más porque cada vez la problemática social es más compleja. Y si por cada conflicto que exista se va realizar un juicio, va haber un litigio, es lógico que el sistema judicial termine colapsado.

En cambio, la mediación pone el énfasis en el protagonismo de las partes, en su poder de decisión, por eso necesitamos formar un mediador que sepa hacer ese trabajo de “ponerle” la responsabilidad a las partes sin perder presencia; sin asesorar, sin litigar, ni abogar ni aconsejar, y aun así lograr que las partes lleguen a un acuerdo, gracias a su colaboración.

Un mediador de familia dijo una vez “la mediación es un método imperfecto, conducido por una persona imperfecta, para ayudar a dos personas imperfectas a lograr un acuerdo imperfecto en un mundo imperfecto”. Y esto es así, yo hace 25 años que estoy mediando en varios contextos, y existen constantes, y se trata de esto. ¿Son las personas capaces de darse cuenta que así como son dueñas del problema también son dueñas de la solución? ¿Son conscientes de lo que ellas han contribuido al conflicto?

 

Redacción: A. González Esquivel

Corrección: S. Lucero

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