MEDIACIÓN CON PERSPECTIVA DE GÉNERO: IMPORTANTE INICIATIVA DEL CENTRO DE MEDIACIÓN DE LA VILLA DE MERLO

A partir de un trabajo articulado con la Mesa de la Mujer de Carpintería, las personas que soliciten una mediación por recomendación de dicho organismo, contarán con la intervención de un equipo de mediadoras y mediadores especializados en enfoque de género.

Centro de Mediación de Merlo

Incorporar la perspectiva de género en la mediación, significa incluir una valiosa herramienta para garantizar el acceso a justicia en igualdad de condiciones.

Producto del trabajo articulado entre el Centro de Mediación Judicial y Extrajudicial de la Villa de Merlo, y la Mesa de la Mujer, Niñez y Diversidad de Carpintería, se dispuso la conformación de un equipo de mediadoras y mediadores especializados en materia de género.

“Desde hace tiempo venimos recepcionando solicitudes de mediación de mujeres que fueron asesoradas en la Mesa de la Mujer de Carpintería. En muchos de esos casos, se observó que las requirentes se encontraban en estado de vulnerabilidad como consecuencia de ser víctimas de diversos tipos de violencia, lo que obstaculizaba su toma de decisiones y generaba un desequilibrio de poder, limitando sus posibilidades de selección de alternativas de transformación positiva del conflicto. Esta realidad evidenciaba una necesidad a la que había que darle respuesta”, relató la Coordinadora del Centro de Mediación por el Departamento Junín, Denise Muñoz.

La iniciativa fue a solicitud de la representante de la Mesa de la Mujer, Sede Carpintería, Graciela Barraza.

Dicha organización, realiza un importante acompañamiento a mujeres víctimas de violencia y/o en situación de vulnerabilidad, brindando contención y asesoramiento, y generando redes con otros organismos para ofrecer soluciones integrales a las diferentes problemáticas que se presentan.

Es así que surgió la propuesta de que el Centro de Mediación de Merlo cuente con un equipo diferenciado de mediadoras y mediadores para intervenir, en principio, en las mediaciones requeridas con el asesoramiento previo de la Mesa de la Mujer.

Para el armado de la misma, se invitó a la Jueza de Paz de Villa Larca, Alejandra Laconcha, quien es abogada, mediadora y representante por la provincia de San Luis de la Red Federal de Mediadoras con Perspectiva de Género. Participó también, Valeria Rodríguez, agente del Centro de Mediación de Merlo.

El proyecto fue enviado a la Coordinadora provincial de Mediación, Mónica Corvalán, quien se mostró complacida por la iniciativa, autorizando su implementación.

Por ello, a partir de ahora, todos los legajos de mediación en los que haya asesoramiento previo de la Mesa de la Mujer de Carpintería, contendrán en el formulario de ingreso la leyenda: “solicito se designe mediadora/mediador con perspectiva de género”, para que el/la profesional que intervenga tenga formación específica en la materia.

La Coordinadora Denise Muñoz, comentó que muchas mujeres de la zona llegan a mediación por recomendación de la Mesa de la Mujer, y que si bien no se pueden mediar casos de violencia, sí es posible ayudarlas a resolver otros problemas generados a partir de dicha situación, ya que la mediación les ofrece la posibilidad de dialogar con la parte en conflicto en un espacio contenido, confidencial, donde pueden expresarse libremente y buscar soluciones adecuadas a sus necesidades e intereses. Por ejemplo, pueden acordar alimentos, división de bienes, régimen de comunicación, cuidado personal de hijos e hijas, entre otros.

A su vez, está la posibilidad de realizar audiencias privadas, es decir, por separado, en aquellos casos donde se evidencian situaciones de violencia o cuando existe una restricción de comunicación/acercamiento entre las partes.

En tales circunstancias, el mediador o mediadora se entrevista con una de ellas, luego con la otra, actuando como un “puente” entre las dos, para que éstas no tengan que compartir el mismo espacio físico ni estar en contacto de forma virtual, en caso de que la audiencia sea online.

“Esta especialidad dentro de la mediación me parece sumamente significativa y trascendente, ya que es un primer paso en el tratamiento particular de problemáticas cuando existe una clara disparidad de condiciones entre las partes que acuden a mediación, generada por situaciones de violencia o vulnerabilidad. Realmente es un paso muy importante para garantizar el principio de igualdad que impera en todo proceso de mediación”, reflexionó Muñoz.

 

  Convocatoria a mediadoras y mediadores con perspectiva de género  

La convocatoria para conformar el grupo especializado de mediación, es para mediadoras y mediadores que se desempeñen en el Centro de Mediación de la Villa de Merlo, bajo la condición de acreditar una clínica de casos en perspectiva de género.

En relación a ello, la Coordinadora provincial, Mónica Corvalán, mencionó que en el año 2019 se llevaron a cabo dos formaciones sobre la temática. Una titulada Enfoque de género en la mediación y en resolución de conflictos”, y la otra, denominada “Familia (s) y Género”.

Asimismo, recordó que a través de la institución “MEDIANTE” se pueden llevar a cabo cursos arancelados de actualización, y que muchos de ellos tienen el valor de Clínica de Casos para la renovación de la matrícula profesional de mediadoras y mediadores. Para acceder a la nómina de cursos, hacer clic AQUÍ.

 

  Algunos conceptos básicos sobre la mediación con perspectiva de género  

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Para profundizar en la temática de género y sus aportes en el ámbito de la mediación, la Jueza de Paz, Alejandra Laconcha, definió en primer lugar qué es la perspectiva de género. Dijo que la perspectiva de género abarca “la comprensión de todas las condicionantes socioculturales históricas que tenemos en la construcción de las identidades de género; y el reconocimiento de la igualdad de derechos para mujeres, varones, y disidencias sexuales”. Explicó que ello implica, entre otras cosas, reconocer estas desigualdades que se dan entre las relaciones de poder, que favorecen mayoritariamente a los varones en desmedro de las demás construcciones de género. “Estas relaciones son construcciones sociales y culturales, no son dadas naturalmente, sino que las tenemos incorporadas en nuestros registros mentales, culturales y demás como algo que ya está dado, cuando en realidad no es así. Las desigualdades de género atraviesan todo tipo de relaciones, todo el entramado social. No se dan solamente en un ámbito privado, entre una pareja -sea esta pareja binaria o no-, sino que nos atraviesa básicamente a las mujeres, pero también a niños, niñas, adolescentes y a todas las personas que están en situación de vulnerabilidad y que tienen una percepción distinta de su género”, sostuvo Laconcha.

En consonancia con esa realidad, y a partir de la implementación de la Ley Micaela, que establece la capacitación obligatoria en la temática de género y violencia contra las mujeres para todas las personas que se desempeñan en la función pública estatal, es que se plantea la necesidad poner en marcha diversas acciones desde un enfoque de género.

El desafío básicamente es aprender, es una cuestión actitudinal de revisar todas las construcciones sociales que tenemos, repensarlas, desarmarlas, volverlas a armar de un modo más democrático. Por ejemplo, si estamos en una mesa de mediación con una pareja en conflicto, podríamos preguntarnos: ¿Qué lugar ocupa cada uno/a en esta relación? ¿Hay ejercicio de poder y de dominación de una persona hacia otra? ¿Estamos frente a una desigualdad originada en el género o de otro tipo? Son preguntas que nos tenemos que hacer, son actitudes que tenemos que ir cambiando a la hora de sentarnos en una mediación y tratar de aplicar la perspectiva de género. Digo ‘tratar’ porqué son actitudes que tenemos que ir puliendo y modificando todos y todas, todos los días, en nuestros ambientes, en nuestra relación de pareja, de amigos, en nuestros intercambios cotidianos, en nuestro pensamiento. No es algo que hoy decimos: ‘implementamos la perspectiva de género’ y ya está, se cambió todo. Es algo que tenemos que ir construyendo, que nos va a llevar un largo camino, pero que hay que empezar a andarlo”, afirmó.

 

  Los estereotipos de género  

A lo largo de su alocución, la integrante de la Red Federal Argentina de Mediadoras con Perspectiva de género, señaló que hablar de género es cuestionar “verdades absolutas” que se han ido naturalizando a lo largo del tiempo. Es poder reconocer las diferentes configuraciones sociohistóricas y culturales de género, para superar este determinismo biológico de lo que es ‘el hombre’ y ‘la mujer’, la cuestión binaria, y los estereotipos con los que nos manejamos. Los estereotipos de género son representaciones simplificadas, incompletas, generalizadas, que sólo tienen en cuenta el sexo biológico. Es asumir, por ejemplo, que solamente la mujer tiene que cuidar u ocuparse de los hijos e hijas, de los quehaceres domésticos, naturalizar que eso no es un trabajo, naturalizar que eso es lo que tiene que hacer la mujer por el hecho de ser mujer, es un estereotipo. Habitualmente, el estereotipo femenino está asociado con la fragilidad, la emoción, que somos dóciles, obedientes, etc.

Entonces implica trabajar también sobre esos estereotipos, y acá volvemos a esto de la deconstrucción, este repensarnos, de que nosotros como mediadores también repetimos esos estereotipos.

 

  La perspectiva de género en la mediación familiar  

Laconcha sostuvo en reiteradas oportunidades que, para mediar con perspectiva de género, es necesario aprender a derribar los estereotipos a fin de democratizar las relaciones familiares, las relaciones de pareja, y empezar a promover un nuevo tipo de ciudadanía en la esfera privada.

No significa que cuando uno vaya a mediar con perspectiva de género le vamos a dar prioridad a una parte sobre la otra por pertenecer a un determinado género o porqué se autopercibe de un determinado género. Sino que vamos a tratar de pulir determinadas cuestiones, para que se tengan en cuenta aquellos aspectos por los cuales se vuelven asimétricas las relaciones, y que tanto una parte como la otra vean qué diferencias existen, que las puedan manifestar y que se pueda llegar a una situación beneficiosa para ambas.

Como mediadores no podemos determinar, por ejemplo, una cuota de alimentos, pero sí marcar un ‘paraguas’ legal dentro del cual hay que moverse para evitar que se intensifiquen las asimetrías.

No significa que como mediadora yo voy a decir: ‘porqué ella es mujer o porqué ella se autopercibe de ese modo, hay que darle más’. No. No vamos a tomar partido por uno o por otro, sino que vamos a tratar de equilibrar las relaciones de poder que se han ido desequilibrando por los estereotipos de género, aclaró.

Por último, la Jueza de Paz y Mediadora, celebró la iniciativa del Centro de Mediación de Merlo en materia de género: Este paso que se ha dado, visibiliza el importante rol que tienen los modos alternativos de resolución de conflictos en la implementación de políticas públicas por la igualdad, por una sociedad más justa, participativa e inclusiva, por una sociedad verdaderamente democrática”, concluyó.

 

Redacción: A. González Esquivel

Fuentes: Dra. Mónica Corvalán, Coordinadora provincial de Mediación

Dra. Denise Muñoz, Coordinadora de Mediación por el Departamento Junín

Dra. María Alejandra Laconcha, Jueza de Paz de Villa Larca