
Francisco Aldaya Tarazzi, un automovilista de 32 años, quedó a un paso de ser sobreseído en la causa donde está imputado por homicidio culposo en accidente de tránsito. El juez unipersonal del Colegio de Jueces de la ciudad de San Luis, José Luis Flores, homologó este jueves un acuerdo conciliatorio arribado entre las partes, donde el imputado se compromete a pagar $ 4 millones y medio a la viuda y a los dos hijos de Fabián Ubaldo Pereira, la víctima de 41 años.
A cambio, una vez efectuado el pago, ambas partes de común acuerdo solicitarán que se conceda la extinción de la acción penal y el sobreseimiento de Tarazzi. Según surge del acuerdo, el monto será abonado por la compañía de seguros de la parte demandada y la indemnización reviste el carácter de “total, definitiva y por todo concepto, incluyendo en el monto de la misma capital e intereses y sin posibilidades de mejoras ni acrecentamiento alguno”.
El documento también dice que la aseguradora se obliga a cancelar “sin reconocimiento de responsabilidad alguna por parte suya, ni del conductor del rodado asegurado al momento del siniestro, ni del asegurado, ni del titular registral del rodado asegurado a la fecha del accidente de tránsito ni de terceros alguno”.
La indemnización será efectivizada por la compañía de la siguiente manera: $ 2 millones 250 mil para la esposa de la víctima y $ 1 millón 125 mil para cada uno de sus hijos. “Una vez percibida la suma convenida, los actores nada más tendrán que reclamar por ningún concepto por la acción interpuesta”, dice textualmente un fragmento del acuerdo.
El hecho
El accidente ocurrió el 17 abril de 2016 a las 06:50, en la localidad de Quines. Tarazzi manejaba su camioneta VW Amarok blanca cuando embistió a Pereira en la intersección de las calles 24 de febrero y Pringles, quién circulaba en una moto Gilera 110 centímetros cúbicos. Por las múltiples heridas, el motociclista fue trasladado al Hospital de San Luis donde finalmente falleció.
Qué dice la ley
El Código Penal de la Nación, en su artículo 59 inciso 6, sostiene que la acción penal se extinguirá “por conciliación o reparación integral del perjuicio”, y tiene como objetivos establecer vías alternativas de resolución de conflictos, descomprimir el sistema judicial y lograr que las penas de prisión sean reemplazadas por otro tipo de reparaciones que no impliquen la privación de la libertad.
Esto significa, que el imputado o imputada en determinados delitos podrá llevar adelante acuerdos conciliatorios con la víctima, en este caso con familiares de la víctima, con quien podrá estipular, por ejemplo, la reparación integral del daño causado como consecuencia del conflicto, los cuales, previa conformidad de la víctima y dictamen del Fiscal, podrán ser homologados judicialmente.
Una vez verificado su cumplimiento, podrá terminar (extinguirse) la causa penal por conciliación o reparación integral del perjuicio, disponiéndose el sobreseimiento del acusado y la finalización del trámite con mayor celeridad, economía procesal y satisfacción para las partes involucradas.
En el nuevo Código Procesal Penal de San Luis, los acuerdos conciliatorios están fijadas por el artículo 223. Solo una vez acreditado en la causa el cumplimiento de lo estipulado en el acuerdo, se extinguirá la acción penal, con todos sus efectos. Si no hubiere cumplimiento por parte del imputado, se continuará con el proceso iniciado en la instancia en que se encontrare.
“Se cumplen los requisitos que plantea el artículo 223 del Código Procesal Penal. Homologar es prestar razón y esto se transforma en una sentencia judicial que tiene como efecto fundamental extinguir la acción penal, es decir extinguir la persecución penal por un hecho y dar una solución alternativa a un caso. Es importante aclarar que en las conciliaciones no solo se trata de dinero, sino que podría involucrar un correcto y público pedido de disculpas”, fundamentó Flores en la audiencia de este jueves.
“Pido disculpas a la familia Pereira, hace seis años que estoy con esta tortura”
Antes de culminar la audiencia, Tarazzi pidió la palabra, se levantó de su asiento y mirando a la esposa e hijos de Pereira, les pidió disculpas. “Pido disculpas a la familia, hace seis años que estoy con esta tortura, no fue mi intención matar a nadie, fue un accidente. Ninguna de las dos partes va a encontrar paz, pero yo me aferré a Dios y recé”.